miércoles, 13 de noviembre de 2013

Padres, fútbol y educación.


A partir de los siete años los niños se introducen en el “duro” mundo de la competición deportiva, un mundo en el que no siempre los adultos saben estar a la altura.

 

Son muchos los niños que destacan pero pocos los que llegarán a ser profesionales, y para todos el camino está lleno de obstáculos, por lo que los padres juegan un papel esencial.

Los problemas no empiezan cuando se salta del deporte base al profesional sino mucho antes.
Uno de los problemas de raíz es que “los padres concentran todo el tiempo que no dedican a sus hijos entre semana en el fin de semana” y el niño se convierte “en el punto central de toda la familia”, que se vuelca en los partidos.

Ir a ver a un hijo a jugar un partido no solo no es malo, sino que es muy positivo, siempre y cuando se mantengan en su papel de padres y no intenten opinar y cuestionar como se ha planteado el partido. “Los hijos necesitan refuerzo positivo del padre, pero no que sean sus entrenadores” .


Una de las principales normas a la hora de educar a un niño deportista es intentar normalizar su situación. Eso supone que no debe perderse exámenes y debe tener tiempo para estudiar. “Es importante que estudien como mínimo el bachillerato y si luego puede una carrera aunque no sea a curso por año”. En el futuro lo agradecerá. Además ayudará a mantener la cabeza alejada de otras cosas y a estar en un ambiente con gente de su edad.

¿Cómo actuar?

- Acompañar a tu hijo o hija a los partidos. Ser un espectador y animar, pero no querer ser el “entrenador”

- Apoyar sin pensar que van a llegar lejos

- Animar y apoyar tanto al hijo/a que es bueno/a como al que no lo es tanto.

- Estar orgulloso juegue como juegue

- Controlar la vanidad si tu hijo es bueno

- Si empieza en un equipo profesional, plantea al club que le facilite que pueda seguir estudiando.

- Mantener el entorno familiar y los estudios por encima del deporte, aunque eso suponga que rendimiento baje en algún momento.

- Diferenciar lo que es importante de lo que es urgente. No olvidar que donde mejor se educa es en la familia.





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